19/03/2026
La situación de niñas, niños y adolescentes en condición de calle en México representa una de las expresiones más críticas de la desigualdad social y de la insuficiencia de los sistemas de protección social; aunque el país cuenta con marcos normativos robustos en materia de derechos de la infancia, la evidencia estadística muestra que una proporción significativa de la población infantil vive en condiciones de pobreza y carencias sociales, las cuales afectan en el desarrollo de la persona, en donde incrementa el número de infancias en las calles.
La pobreza infantil constituye uno de los principales factores de riesgo asociados a la presencia de niñas, niños y adolescentes en espacios públicos sin protección institucional o familiar, de acuerdo con estimaciones oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2022 el 45.8 % de la población de 0 a 17 años en México vivía en situación de pobreza multidimensional. Esto significa que casi uno de cada dos niños en el país experimenta al menos una carencia social significativa junto con insuficiencia de ingresos.
Dentro de este grupo:
9.9 % de niñas, niños y adolescentes se encontraba en pobreza extrema, es decir, con ingresos insuficientes incluso para adquirir una canasta alimentaria básica.
35.9 % vivía en pobreza moderada, con múltiples carencias sociales vinculadas a vivienda, educación, salud o seguridad social.
Estos niveles de pobreza infantil superan de forma significativa a los de la población general del país, cuya incidencia de pobreza fue de 36.3 % en 2022, lo que confirma que la infancia es uno de los grupos más vulnerables dentro de la estructura social mexicana.
El análisis de carencias sociales muestra que la pobreza infantil no se limita únicamente a la falta de ingresos, sino que involucra múltiples dimensiones estructurales.
Según los datos derivados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), utilizada por CONEVAL para medir la pobreza multidimensional, las principales carencias que afectan a la población infantil incluyen:
Falta de acceso a seguridad social
Deficiencias en calidad y espacios de la vivienda
Limitaciones en acceso a alimentación nutritiva y suficiente
Barreras en el acceso a servicios de salud
Estas carencias se presentan de manera acumulativa, lo que incrementa los niveles de vulnerabilidad en la infancia y limita el ejercicio efectivo de derechos sociales fundamentales.
La situación es particularmente grave en ciertos grupos poblacionales. Por ejemplo, la incidencia de pobreza infantil alcanza niveles considerablemente más altos en comunidades indígenas, donde más del 80 % de niñas, niños y adolescentes viven en condiciones de pobreza, reflejando desigualdades históricas y territoriales persistentes.
Aunque no existen estadísticas nacionales exactas sobre niñas y niños en situación de calle —debido a las limitaciones metodológicas de los censos domiciliarios—, diversos estudios en políticas sociales coinciden en que la pobreza multidimensional, la violencia familiar y la exclusión educativa son factores estructurales que incrementan el riesgo de que niñas y niños terminen viviendo o sobreviviendo en el espacio público.
En contextos de pobreza severa, las familias enfrentan dificultades para garantizar vivienda adecuada, alimentación suficiente y acceso a servicios básicos. Esto puede derivar en fenómenos como:
trabajo infantil informal
abandono escolar
ruptura de redes familiares
desplazamiento o migración infantil
Cuando estos factores se combinan, la calle puede convertirse en un espacio de subsistencia para la niñez, aunque al mismo tiempo implica una exposición significativa a violencia, explotación económica, riesgos para la salud como la exposicióna drogas a temprana edad, y abusos de todo tipo, las personas en situación de calle sufren discriminación y marginalidad, para las infancias es más marcada esta brecha, están más expuestos y representan un fallo del sistema que a nadie le importa.
A pesar de que México reconoce constitucionalmente el principio del interés superior de la niñez, persisten brechas significativas entre el marco normativo y la realidad social.
Uno de los principales problemas es la ausencia de sistemas nacionales de registro especializados que permitan identificar con precisión a la población infantil que vive o trabaja en las calles. Los sistemas estadísticos tradicionales, diseñados para registrar hogares con domicilio fijo, no logran captar adecuadamente a poblaciones altamente móviles o sin residencia estable.
Esta limitación estadística tiene consecuencias importantes: si una población no aparece en las mediciones oficiales, es difícil diseñar políticas públicas focalizadas y evaluar el impacto de las intervenciones sociales.
Los datos oficiales muestran que la infancia mexicana continúa enfrentando niveles de vulnerabilidad estructural elevados, para abordar de manera efectiva la problemática de las infancias en situación de calle, es necesario avanzar en tres áreas estratégicas:
Mejorar los sistemas de medición y registro de población infantil vulnerable.
Fortalecer políticas de prevención de pobreza infantil, especialmente en territorios con mayores desigualdades socioeconómicas.
Desarrollar programas integrales de protección infantil, que incluyan acceso a vivienda, educación, salud y apoyo psicosocial.
La evidencia demuestra que las intervenciones tempranas en la infancia tienen efectos significativos en la reducción de desigualdades sociales y en la prevención de trayectorias de exclusión.
Las infancias en situación de calle en México no pueden comprenderse como un fenómeno aislado, ya que constituyen, más bien, la expresión más visible de desigualdades estructurales que afectan a millones de niñas, niños y adolescentes en el país, justamente el sector más vulnerable y más expuesto.
Las estadísticas oficiales revelan que casi la mitad de la población infantil vive en condiciones de pobreza multidimensional, lo que incrementa los riesgos de exclusión social y vulneración de derechos. Abordar esta problemática requiere no sólo programas asistenciales, sino políticas públicas integrales orientadas a garantizar condiciones de vida dignas desde la primera infancia.
V. Daniela Dorantes.
V. Daniela Dorantes
licenciada en Derecho por la UNAM