La inseguridad en México trasciende las estadísticas y los titulares; es una fuerza que redefine rutinas, decisiones cotidianas, restringe libertades básicas, transforma la manera en que las comunidades se relacionan y organizan su día a día, estando presente hasta en las actividades más triviales de millones de mexicanos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025, la principal preocupación de la población es la inseguridad.
El Miedo como Brújula Diaria
Millones de personas adaptan su rutina al miedo. La rutina diaria se planifica no solo en función de la eficiencia, sino de la seguridad percibida. El miedo al asalto, al secuestro exprés o a ser víctima de violencia se convierte en una brújula que dicta rutas, horarios y modos de interacción.
La inseguridad tiene un impacto profundo y cuantificable en el estilo de vida de los mexicanos, lo que obliga a un gran porcentaje de la población a modificar sus hábitos, limitar su movilidad y restringir su vida social por temor a ser víctimas de un delito.
Según la ENVIPE, la inseguridad ha modificado significativamente las actividades diarias de la población. Uno de los cambios de comportamiento más notables es la restricción impuesta a los menores de edad para salir solos de casa. Específicamente, el 62.6% de la población ha dejado de permitir que los menores salgan sin compañía por temor a la delincuencia.
Restricciones en la movilidad y horarios
El miedo ha reducido la libertad de movimiento, especialmente en horarios nocturnos y en el uso de transporte:
46.4% de la población dejó de salir de noche
33.0% dejó de usar taxis
25.8% dejó de viajar por carretera a otro estado o municipio
23.6% dejó de usar transporte público
Impacto en la vida social y recreativa de los Mexicanos:
El derecho al esparcimiento y participar en actividades recreativas está siendo vulnerado:
32.0% dejó de salir a caminar
30.5% dejó de visitar parientes o amigos
23.4% dejó de ir al cine o al teatro
23.3% dejó de salir a comer o cenar
Alteración de los Vínculos Comunitarios
La inseguridad socava las bases de la confianza comunitaria, que es fundamental para el desarrollo humano y la vida en sociedad. La desconfianza generada por el crimen permea todos los niveles de interacción social. El prójimo que antes era un apoyo potencial se convierte en un posible victimario o, en el mejor de los casos, en un desconocido con el que se evita el contacto para minimizar riesgos.
El debilitamiento de la confianza social se manifiesta en una tendencia al comportamiento individualista y de aislamiento. Ante la percepción de riesgo, muchas personas se refugian en la esfera privada y disminuyen su participación en espacios comunitarios. El temor opera como un freno para la cooperación vecinal, la acción colectiva y las iniciativas de organización ciudadana, erosionando los vínculos que sostienen la cohesión social. Esta fragmentación limita la capacidad de la sociedad para demandar condiciones más seguras y justas, creando un círculo vicioso donde la desconfianza alimenta la vulnerabilidad. Como consecuencia, la vida pública —expresada en calles, parques y plazas— pierde su carácter de encuentro y civismo, transformándose en escenarios percibidos como inseguros y restrictivos.
La inseguridad en México moldea la vida diaria, reemplazando la espontaneidad con una planificación constante para mitigar riesgos. Por lo tanto, recuperar la paz va más allá de reducir estadísticas delictivas; implica devolver a los ciudadanos la libertad fundamental de vivir sin miedo, de ocupar plenamente su espacio urbano y de ejercer su vida cotidiana sin las restricciones impuestas por la amenaza constante.
Lalo M.
referencias
Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 https://www.inegi.org.mx/programas/envipe/2025/
https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/envipe/2025/doc/envipe2025_presentacion_nacional.pdf
Lalo M.
Es egresado de la carrera en ciencias politicas y administracion publica por la UNAM