Existe una deuda histórica con la comunidad LGBTQ+ en lo que respecta a la salud, particularmente en el ámbito de la salud mental. El Estado mantiene una postura de indiferencia hacia la comunidad LGBTQ+ en términos de construcción de políticas públicas , como si ignorándola fuera a desaparecer, históricamente la comunidad LGBTQ+ ha enfrentado un acceso limitado a servicios públicos esenciales como la salud, siendo el acceso a la salud mental un desafío aún mayor.
Es importante recordar que solo han transcurrido 36 años desde 1990, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, y menos tiempo ha pasado desde que se eliminó la transexualidad de las enfermedades mentales, hecho que ocurrió apenas en 2018.
Para generar políticas de atención efectivas y adecuar los servicios de salud, es crucial abordar las disparidades en la salud mental de la población LGBTQ+. Esto implica entender sus necesidades específicas y las barreras estructurales, económicas y sociales que limitan su acceso a la atención, en contraste con la población heterosexual y cisgénero.
Entender las Necesidades Específicas de la comunidad
Es crucial documentar las prevalencias de trastornos de salud mental (como depresión, ansiedad, riesgo de suicidio…) que son mas altas en las personas LGBTQ+. Para poner un poco de contexto, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG) 2021, el 7.9% de la población cisgénero ha pensado en suicidarse, mientras que dentro de la comunidad LGBTQ+ este porcentaje se eleva, alcanzando un 26.1% de personas con pensamientos suicidas.
El 14% de las personas dentro de la comunidad LGBTQ+ con ideación o intentos suicidas lo atribuyó a problemas relacionados con su orientación sexual o identidad de género, mientras que para las personas cisgénero existe un 0% de ideas o intentos suicidas relacionados con este punto. Estos datos obtenidos de la (ENDISEG) nos permiten entender que, si bien para las personas cisgénero su sexualidad o identidad de género no suele ser fuente de conflicto, la comunidad LGBTQ+ se ve expuesta a estresores sociales, discriminación y estigmas, lo que sí afecta su salud mental. Por lo tanto, se deben crear programas que tomen en cuenta las necesidades específicas de la población.
Es crucial considerar el "estrés de las minorías" (Meyer, 2003), que sugiere que el estigma, los prejuicios, la discriminación y la violencia influyen directamente en el bienestar psicológico de la comunidad. Además, resulta indispensable reconocer y atender las distintas necesidades existentes dentro de la propia comunidad, prestando especial atención a las experiencias únicas de subgrupos como las personas transgénero, no binarias, bisexuales y aquellas con identidades interseccionales (por ejemplo, personas LGBTQ+ racializadas, con discapacidad o de bajos ingresos).
Identificación de Barreras de Acceso
El acceso a la salud mental en México ya es de por sí complicado debido a la falta de información sobre su importancia y cómo acceder a los servicios que ofrece el Estado. Sin embargo, es crucial analizar y mapear con precisión estos problemas en relación específica con la comunidad LGBTQ+:
Barreras Estructurales: La falta o la correcta implementación de protocolos de atención inclusivos y sensibles a la diversidad sexual y de género en las instituciones de salud.
Barreras de Proveedores: La carencia de capacitación en competencia cultural y de género en el personal de salud, lo que a menudo resulta en microagresiones, patologización o negación de servicios.
Barreras Económicas: Los altos costos de la terapia o la psiquiatría, o la falta de cobertura de seguros para tratamientos relacionados con la transición de género o la salud mental especializada.
Barreras de Miedo y Estigma: El temor a ser "expuesto," discriminado o maltratado en el entorno clínico, lo que lleva a la evasión de la atención.
para hacer un análisis de las disparidades en Salud es indispensable ir más allá de la mera descripción de las diferencias y ahondar en los determinantes sociales de la salud que generan estas brechas. Esto implica examinar cómo la discriminación legal, la exclusión social, la falta de apoyo familiar y el acoso escolar o laboral contribuyen directamente a peores resultados de salud mental para las personas LGBTQ+. Un análisis riguroso de estas causas permitirá diseñar intervenciones que no solo traten los síntomas, sino que ataquen las raíces estructurales de la inequidad.
Saldar la deuda que se tiene con la comunidad LGBTQ+ se puede lograr mediante un proceso integral de investigación, recolección de datos y diálogo con las comunidades afectadas. Así, se podrán desarrollar políticas de salud pública verdaderamente efectivas que garanticen una atención de salud mental equitativa, respetuosa y afirmativa para toda la población.
Lalo M.
Lalo M.
Egresado de la carrera en ciencias politicas y administracion publica por la UNAM.